
Ya lo sabia, ya me lo habían dicho, pero tuve que padecerlo en carne propia. Fue cuando se me ocurrió iniciarme en la venta de filtros purificadores de agua. La gente no compra sino ilusiones. Mi filtro, es en verdad bueno, pero de ninguna manera es capaz de competir con los que parecidos a los míos, prometen “reducir plomo, arsénico, apto para agua de pozo o de red” . Me cuesta creer que gente con acceso a internet, esté dispuesta a creer, mas allá de toda evidencia. Descubrí por otro, lado, que la gente es muy vulnerable a marcas y a enunciados tales como “certificado por el ANMAT”. Lo que dicho organismo certifica es que “sus materiales son aptos para estar en contacto con el agua que se emplea en la alimentación”. No que retenga plomo o arsénico. Confunden y seducen. Utilizan una técnica que se aprende rápido y que solo requiere una moral alternativa. Siempre, en cada posible venta me tienta la imagen del mago de oz, que le miente al león, al hombre de hojalata ¿recuerdan a quién más? que le ofrece a cada uno lo que necesita. “Me obligan a mentir” dice el personaje, “porque me piden cosas imposibles”.

Igual me va con los cosméticos Natura, que son buenísimos, pero no hacen milagros ¿no?.
Pero eso es para otro post